Arráncame la vida de Ángeles Mastretta

Leí “Arráncame la vida” de Ángeles Masttreta por primera vez hace unos años, la verdad, es que no me impresionó mucho en ese entonces, fue un libro prestado en una sala de lectura y me animé a leerlo como siempre hago por recomendación de alguien, corto y fácil de leer, el lenguaje es coloquial y si son poblanos pues más, ya que se usan muchos regionalismos; como decía, no me impresionó en un principio, y sin embargo recordaba muy claramente algunos de sus pasajes, y eso es (ahora me doy cuenta) porque son muy auténticos.  Hay lecturas, arte en general que es así, en un principio puede que no nos llegue, no nos toque, tal vez porque nos falta educación, experiencia o sensibilidad para apreciarlo en toda su expresión y tal vez es lo que me ocurrió con éste libro, esta segunda lectura impuesta por un club de libros, la he disfrutado más y ahora puedo decir que es un libro en verdad recomendable para primeras lecturas, precisamente por ese lenguaje coloquial y sencillo pero que no carece de estética, y de una sutil ironía, por esa frescura que salpica a través de sus personajes, estas mujeres están vivas, ahora mismo, esta realidad de Puebla es la realidad de México una y otra vez, esta franqueza con el que se expresan las ideas de la protagonista y la forma en que ella misma crece, madura a través de su historia, es la base no de una literatura feminista, pero sí de mujeres.  Hay en el libro un auténtico asombro de la vida, una fuerza que emana de las cosas terrenas, como un soplo de viento fresco que te despeina pero que se siente bien, agradable. Lo único que podría criticarle a la autora es tal vez su falta de profundidad, enunciar no es denunciar, y creo que es por lo cual digo que aunque es un libro femenino no es feminista, la protagoniza tiene sus remedos de rebelión y deseos de libertad pero nunca toma la acción y la vida le pasa, tal cual, tanto bueno como malo, de esa forma la verdadera metáfora sería que uno tiene que aguantarse y al final obtendrá lo que se merece, o si uno es paciente tu marido opresor e hijoeputa se tendrá a bien morir y heredarte, lo cual por supuesto, no es la realidad.

La recomiendo ampliamente como primer lectura porque aunque no denuncie, si habla con la verdad y eso es para mí, lo primero que debemos hacer, antes que intentar nada, antes que denunciar, antes que posturarnos, debemos decir, esto pasa y bueno, hay que hacer algo.

“Ahora oigo que los poblanos dicen que no sabían lo que les esperaba, que por eso no movieron un dedo en contra, yo creo que de todos modos no hubieran hecho demasiado.  Eran gente metida en sus casas y sus cosas, casi les podía caer un muerto encima que se arrimaban a tiempo y caía junto, no hablaban de él”

Ángeles Masttreta “Arráncame la vida”

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Saga Xenogénesis de Octavia Butler

La saga “Xenogénesis” de Octavia Butler es sin duda una de las mejores sagas que he leído de Sci fi y sin duda uno de los mejores libros que habré leído este año. ¿Qué tan visionario puede ser un escritor de Sci fi? Y ¿en qué sentido? Pues con Octavia Butler uno obtiene la respuesta, y definitivamente tendría que ser una mujer quién diera en el clavo acerca de nuestras propias limitaciones, quién abiertamente hablara del sexo, de machismo y de la homofobia, y con una maestría tal, que ni siquiera se mencionan estos términos.  Quién más si no una mujer y por añadidura de color, podría hablarnos con tanta franqueza y a la vez con una elocuencia tan certera, que entendiera la esencia de la humanidad, lo bueno, lo malo, lo terrible y lo sorprendente.  No sería correcto llamarla distopía, no es desesperanzadora, es todo lo contrario, pero sin perder el piso, siempre que parece no haber salida en realidad si la hay, Octavía Butler la encuentra en su libro, tal vez, el mensaje más importante es: mientras hay vida, hay esperanza, aunque suene demasiado simple, demasiado romántico, pero en su prosa no lo és, porque los 3 libros tocan temas nada simples y con una elocuencia y un trabajo narrativo excepcional, mi clase de lectura, donde la psiquis de los personajes es revelada y tanto sus pensamientos como sus acciones son transmitidos al lector.  La trama dice así: la humanidad finalmente lo hizo, se aniquiló así misma en una guerra, los pocos humanos que quedaron son salvados milagrosamente, por los oankali, una raza alienígena, pero los oankali se llaman a sí mismos: comerciantes y lo que comercian no son bienes y servicios, son ellos mismos, así que lo que exigen de la humanidad es también a sí misma, como sabemos, los humanos somos unos aferrados, así que el intercambio no será fácil, ni sencillo.  No diré más, nunca me gusta ahondar mucho en la trama de los libros o sus eventos en particular, si no en la sensación general que me transmiten, eso lo considero más valioso o al menos creo que es lo más definitorio de un libro.  Qué implica el intercambio, que implica ser humano, hombre, mujer, que es realmente la atracción y el amor, cuál es el sentido de nuestras vidas, todos estos temas son tocados en los 3 libros, uno no puede empezar uno sin leer los 3, tienen un ritmo trepidante, no podrán soltarlos.  Sobra decir que los recomiendo ampliamente y que me podría pasar horas hablando de estos libros.

“Los oankali habían evolucionado desde una forma de vida adquisitiva que coleccionaba y se combinaba con otras formas de vida.  Para los oankali, el matar no era sólo un despilfarro…era tan inaceptable como el amputarse sus propios miembros sanos.  Luchaban únicamente para salvar sus vidas y las vidas de otros.  E, incluso entonces, luchaban para someter, no para matar.  Y, si se veían obligados a matar, recurrían a armas biológicas recogidas genéticamente en millares de mundos.  Podrían ser absolutamente mortíferos, pero más tarde lo pagaban caro.  Lo pagaban tan caro, que no tenían en su historia ningún recuero de haber atacado  movidos por el odio, la ira, la frustración, los celos o alguna otra emoción, sin importar lo muy fuertemente que la sintieran.  Cuando mataban, aunque fuese para salvar una vida, también ellos morían un poco. Yo sabía todo esto porque formaba parte de mí tanto como de ellos.  La vida era un tesoro.  El único tesoro”

Octavia Butler “Imago”

Los recuerdos del porvenir de Elena Garro

“Recuerdos del porvenir” de Elena Garro debería estar obligadamente recomendada para quienes quieran conocer el alma de México, no desde un escrito histórico, no desde un punto de vista epistemológico o cualquier otra marco teórico-social que se les ocurra, si no desde la misma raíz que nos mueve y desde el aliento que nos habita. Este libro que nos habla de un breve momento del tiempo, de su historia, y desde la original perspectiva del pueblo mismo, dice en menos páginas y con una lírica magistral, algo que como mexicanos, ya sabíamos, que solo estamos recordando, la misma melancolía, la misma serena certeza de lo inconmensurable que me dejó 100 años de soledad, pero sin el humor de García Márquez.

Sé que hay un intenso debate en la figura de Elena Garro, personalmente no lo entiendo, tal vez porque soy mujer o porque mis prejuicios siempre se basan en las obras y no en las figuras que las escriben.

Hay sin sabores para mí en este libro, personalmente no entendí a uno de los personajes y creo es lo que más me chocó, el no entender, sin embargo lo acepto, así como Ixtepec acepta su destino, un párelo con Macondo también, como siempre las estirpes condenadas a 100 años de soledad no tienen una segunda oportunidad sobre la tierra, tampoco los Moncada la tuvieron, para mí ambas obras corren en paralelo, no es que sean imitaciones, o influencias, ni voy a hablar de fechas de publicación, pero sí, ambas usan el realismo mágico y ambas tienen los mismos matices de nostalgia, tristeza y fatalismo, ambas comprendieron tal vez la esencia común a los latinoamericanos, eso que nos hace hermanos, hijos de una cultura en común que así como nos une nos separa con toda su violencia. Es un excelente libro, que recomendaré siempre, pero me temo que no lo volvería a leer, y es algo muy personal, y no tiene nada que ver con la calidad de la obra, que eso no está en duda, como siempre, lean y juzguen.

“Desde esta altura me contemplo: grande, tendido en un valle seco.  Me rodean unas montañas espinosas y unas llenuras amarillas pobladas de coyotes.  Mis casas son bajas, pintadas de blanco, y sus tejados aparecen resecos por el sol o brillantes por el agua según sea el tiempo de lluvias o de secas.  Hay días como hoy en los que recordarme me da pena.  Quisiera no tener memoria o convertirme en el piadoso polvo para escapar a la condena de mirarme.”

Elena Garro, “Los recuerdos del porvenir”.

La mancha humana de Philip Roth

La verdad es que no sé de donde me dio por leer a Philip Roth, tengo una lista de libros pendientes y a veces pasa tanto tiempo que olvido quién o porqué anote ese libro en particular, o si quiera de que trata, a veces leo una reseña, pero a veces no y comienzo la lectura a ciegas, sin saber que esperar, este fue el caso, y quedé tan sorprendida como feliz, no es un buen libro, es excelente.  La prosa de Roth tiene un matiz de crudeza pero sin cinismo, una mezcla de melancolía, de aceptación, de realidad sin decoraciones pero en sus palabras adquiere la medida exacta para ser bella, grandiosa.  El autor no sólo sabe qué te está contando, también por qué, y es tan dolorosamente vigente ahora como lo fue en su año de publicación, tal vez incluso más ahora, donde una frase tonta o una insinuación en un mal momento nos puede enviar al infierno del odio mediático y convertirnos en parias sociales y rechazados de lo “políticamente correcto”.

Este libro tiene tanta profundidad, y sus personajes son tan completos, que lo he tenido en la cabeza desde que lo terminé de leer hace casi un mes, pero sin haber podido hacer la reseña y es que sentí una identificación con uno de los personajes, que pocas veces me ha pasado, sentí esa familiaridad, ese hilo de pensamiento que me dijo: es mío, yo también he estado allí y llegado al mismo lugar.  No puedo decir que el libro hable de un solo tema, pues habla de tantas cosas, racismos, prejuicios, la naturaleza misma del ser humano, nuestra increíble contradicción. Creo que lo mejor del libro y lo que lo hará trascender a todas las épocas, (irónicamente) es que está increíblemente bien posicionado en su tiempo, el fondo que crea un evento político en la historia de un país, está perfectamente en sintonía con lo que le ocurre íntimamente al protagonista y a lo largo del desarrollo de la historia hasta su mismísimo fin, que es por demás cuerdo, sí, cuerdo, porque es lo que más se adecua a los cómos y por qués de ésta historia, y como siempre juzguen ustedes, yo pienso que tal vez deba volverlo a leer en un par de años y preguntarme, esto ha cambiado, o seguimos en el mismo lugar?

-Eso es lo que pasa cuando a uno lo crían a mano-dijo Faunia-, es lo que ocurre por haber estado toda su vida con gente como nosotros. La mancha humana.

“Lo dijo sin repulsión ni desprecio ni condena, ni siquiera con tristeza.  Esa es la realidad…, a su manera lacónica eso era todo lo que Faunia le estaba diciendo a la chica que daba de comer  a la serpiente: dejamos una mancha, dejamos un rastro, dejamos nuestra huella.  Impureza, crueldad, abuso, error, excremento, semen…, no hay otra manera de estar aquí.  No tiene nada que ver con la desobediencia.  No tiene nada que ver con la indulgencia, la salvación o la redención.  Está en todo el mundo, nos habita, es inherente, definitoria.  La mancha que está ahí antes que su marca.  Está ahí sin la señal,  la mancha tan intrínseca que no requiere señal.  La mancha que precede a la desobediencia,  que abarca la desobediencia y embrolla toda explicación y comprensión. Por ese motivo toda purificación es una broma, y una broma bárbara, por cierto.  La fantasía de la pureza es detestable.  Es demencial.  ¿Qué es el empeño en purificar sino más impureza?  Todo lo que ella decía acerca de la mancha era que es ineludible.”

Philip Roth “La mancha humana”

La tumba de José Agustín

“La tumba” novela corta (cortísima) de José Agustín la leí por primera vez hace por lo menos unos 20 años, y no significó nunca para mí, lo que si parecía significar para mis amigos en ese entonces, nunca pude empatizar con los personajes, ni con el estilo de vida, ni con su psicología o sus circunstancias.  Sé lo que la novela representó para su tiempo y que narrativamente rompe muchos cánones, y además el monologo interno es algo que me encanta, pero nunca pude hacer que me gustara y no es que sea un mal libro, porque esa misma narrativa disruptiva es la que hace fácil su lectura, llena de anécdotas, modismos (que ahora se oyen un poco ridículos) y creo sinceridad, es decir que sí creo que sea un fiel retrato de ese pedazo de México que el autor quiso plasmar, pero que para mí no tiene sentido y creo que ni para los personajes, porque si de algo se abunda en el libro es precisamente del sentido de la vida o del sin sentido de la vida.  Creo que tal vez es esto lo que me ha chocado siempre del libro, que esta exploración del significado de la vida no llega a ninguna parte, aunque, debería llevar a algún lado? Digo, narrativamente, understand each other.  El que un libro tenga o no tenga un fin explicito, es al gusto del comensal, se puede criticar que no vaya con el sentido del libro en general o que rompa algún acuerdo previo con el lector pero en general eso es más bien pasable, al menos para mí, bastante secundario, y adónde iba con esto? Ah, sí, al sin sentido de la vida, y que pues narrativamente no debería llegar a ningún lado, después de todo es el relato de un adolescente, no esperemos que tenga ya las respuestas de la vida verdad?

Creo que es un libro que se puede disfrutar mejor en la adolescencia, donde esta intensa preocupación por los temas existenciales está al 100 o con una muy intensa embriaguez emocional, de lo contrario creo que poco puede hacer por ustedes más que cuestionarse por este o tal adjetivo y desear como el personaje gastar tan despreocupadamente el dinero.

 “si el aburrimiento matase, en el mundo sólo habría tumbas”

José Agustín “La tumba”

Santa de Federico Gamboa

“Santa” de Federico Gamboa es un ícono de la literatura mexicana, por su tema, transgresor para la época, por su tratamiento, incipiente naturalismo, que no trata de ocultar y sí retratar, y por su estilo, una lírica prodigiosa.  La historia de la inocencia perdida, víctima de la ignorancia y que existe hasta hoy día.   La historia de Santa ha ocurrido tantas veces como sigue ocurriendo, cambia el sujeto, cambia el contexto, pero la historia sigue siendo la misma.  La historia de Santa no sólo retrata el México del siglo XIX, también retrata sus prejuicios, su machismo (lo cuál es la verdadera causa de que Santa termine en la prostitución), y sí también su determinismo.  Católico al fin, Federico Gamboa no puede evitar reflejar en su obra, su propia visión moral, pues aunque el destino de Santa sea tan real como común, no deja de transparentar el juicio de su perdición irremediable, su maldad congénita y su inalcanzable cura, llegando a afirmar que dios es lo único que queda. La prosa es lírica, llena de imágenes, con un gran manejo del lenguaje, lo mismo nos saca las lágrimas, que la sonrisa tierna y dónde mejor se transmite esta lírica es en sus descripciones de la naturaleza o cuando utiliza a la naturaleza como metáfora. El prólogo inicial es decididamente una de los más atrapantes inicios que recuerdo en un libro, y sólo por él, realmente uno desea acabar el libro, que en algún momento nos puede pesar por las descripciones concatenadas; si de algo adolece, es tal vez que los personajes no tienen una gran profundidad psicológica, pero el estilo de la narrativa no va para ese lado, es tal vez una preferencia personal, siempre he preferido los porqués a los cómo.

Lectura obligada por su representatividad pero no cae pesada, creo que aun, tristemente, transmite una verdad vigente y que por fortuna tan bien escrita que se puede disfrutar.

“Allá va el agua, incognoscible, sin cristales en su lomo, sin frescor en sus linfas, conduciendo detritus y microbios, lo que apesta y lo que mata; retratando lo negro, lo escondido, lo innombrable que no debe mostrarse; arrojando por cada respiradero de reja, un vaho pesado, un rumor congojoso y ronco de cansancio, de tristeza, de duelo…allá va, expulsada de la ciudad y de sus gentes, a golpearse contra los hierros de la salida, a morir en el mar, que la amortaja y guarda, que quizá sea el único que recuerde que nadó pura; en la montaña qye apagó la sed y fecundó los campos que fue rocío, perfume, vida…¡Así Santa!

Federico Gamboa “Santa”

Nova de Samuel R. Delany

“Nova” de Samuel R. Delany puede parecer en un principio una novela Sci fi blanda, de aventuras, trata sobre la búsqueda de un preciado material con un componente de peligrosidad y aventura, un pirata espacial y una carrera contra el tiempo, contiene todos los elementos de una moderna búsqueda del tesoro, pero también sorprende en su clarividencia, al retratar una compleja sociedad, en su mayor parte utópica pero sin el romanticismo y asepsia de los mundos ideales de Isaac Asimov, a los que estamos más familiarizados.  También ofrece una visión que pocos escritores abordan en la scifi y es el de “los otros”, los raros, las excepciones, los gitanos, los albinos, etc, un conjunto variopinto de personajes que no son más ni menos típicos en este mundo de lo que serían en el nuestro. Delany nos da esta visión compleja y detallada de este mundo, a través de muchos episodios incidentales, relatos dentro de los relatos, incluso se abordan temas como las drogas y los fraudes.  De los grandes avances tecnológicos de este mundo que lo han moldeado, es quizá el método de enchufes o acople-cybor, de los más trascendentales; en un principio se introduce como uno más de los elementos de este mundo alterno, pero es hasta casi la última parte de la novela que se nos revela como lo qué realmente es: uno de los ejes evolucionadores del cambio de este mundo.  Delany también puede ser intensamente evocador con sus personajes, aun cuando su mundo sea, en su mayor parte inimaginable para nosotros, podemos entender los sentimientos de Mouse, de Von Ray, y de Katin, en su voz, persisten los humanos que aun somos y quizá seguiremos siendo.

“Las calles de Ark estaban protegidas contra el viento por mamparas transparentes, y sobre las noches, desde los meses de abril a iumbra, pesaba la maldición de las humaredas de colores que se desgarraban, volaban en hilachas, y se retorcían por encima de la ciudad en los despeñaderos de Tong.  Se llama Lorq Von Ray y vivía… Aquellas eran las cosas de la infancia, las que perduraban, las primeras.”

Samuel R. Delany “Nova”